Los mañozasos

Paolo Roversi

La vida es un ininterrumpido espacio de ladrones siempre quitando algo unos a otros.
Al lechón le quitaron las ocasiones de revolcarse en el barro. A la niña le quitaron su primer amor, andaba demasiado salida. Al presbítero le quitaron su parroquia por afirmar sin temor de Dios que era «marica». Al decano de la facultad de medicina le quitaron dos almorranas en la mesa de operaciones, pues no cree que la «vix medicatrix naturae» las remedia con ayunos y enemas de infusión con «equisetum».

Fej Delhave
Esta entrada fue publicada en Historias ordinarias de gente extraordinaria o lo mismo pero al revès y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s